EL SEMINARIO DE TOM PETERS
Los tiempos de locura requieren de empresas locas
Por Tom Peters
RESUMEN EJECUTIVO
El modelo de la organización efectiva del futuro se basa en la idea de que casi todo su valor, independientemente de su tamaño o industria, es generado por la energía intelectual y la imaginación.
El costo de cualquier producto ofrecido puede resumirse en dos Componentes:
- El costo de los materiales.
- El costo de los intangibles involucrados en su elaboración.
En el futuro, el costo de materiales será minimo en comparación con lo intangible.
En este ambiente, las reglas de negocios convencionales dejarán de funcionar, cediendo el paso a nuevos modelos de negocio orientado a la gerencia de la imaginación humana.
Bajo estas condiciones, sólo aquellas organizaciones que sean completamente flexibles ante el cambio, y capaces de adaptarse a éste, tienen esperanzas de sobrevivir y tener éxito.
MAS ALLÁ DEL CAMBIO: HACIA EL ABANDONO DE TODO.
La organización exitosa del futuro, tendrá la capacidad para gerenciar la imaginación de las personas, ya que esto es lo que creará el valor de mercado en una corporación.
El mundo se encuentra en medio de una revolución, que ocurre sólo una vez cada dos siglos. La revolución tecnológica se está combinando con los resultados del concepto de aldea global, para alcanzar y transformar a todos los negocios del planeta. Mucho más que la economía de la información, es la “era de la imaginación”.
Para subsidiar en esta era, toda empresa debe estar dispuesta a cambiar, sólo podrán prosperar aquellas con verdadera pasión por el aprendizaje y por la adaptación. Muchas organizaciones están estancadas, desorientadas y tienden a ser monótonas, ya que carecen de la habilidad para adaptarse a los cambios requeridos. El comercio se está manejando a un ritmo sumamente acelerado – si una empresa no está preparada para cambiar, debe conformarse con quedarse rezagada.
El contenido y valor intelectual de muchos productos está creciendo constantemente. Una cámara fotográfica nueva, por ejemplo, cuyo precio es US$700, podría contener piezas que sólo cuesten unos $60 en total – el resto es añadido por lo que implica su valor intelectual.
El valor de mercado de las empresas solía estar en sus bienes tángibles. Actualmente, se encuentra en activos intangibles, como su reputación, sus nombres de marcas o las ideas que tienen sus empleados. Sin embargo, las organizaciones gastan mucho tiempo y dinero administrando los bienes tangibles, e ignoran la gerencia de los intangibles. Este es un error grave que distorsiona la realidad.
La imaginación es el recurso de mayor valor en la nueva economía. Ya la riqueza no es creada por la concentración tradicional de material y capital, ampliada por las economías de escala. La riqueza del futuro se generará en aquella organizaciones que puedan proporcionarle al mercado producto nuevos, creativos y revolucionarios, ideados por la imaginación humana.
Las empresas en la nueva economía no pueden seguir utilizando los concepto de la revolución industrial – deben abandonar todo lo que hacen y adaptarse.
“ Estamos tratando de vender más y más intelecto, menos y menos materiales” – George Hegg, Planificador Estratégico, 3M.
MÁS ALLÁ DE LA DESCENTRALIZACIÓN: DESORGANIZAR PARA DESATAR LA IMAGINACIÓN
El nuevo motor del progreso es dividir a las grandes corporaciones en unidades independientes que funcionen como empresas independientes.
Esta nueva estructura permite a las empresas responder con intelecto e imaginación ante cualquier oportunidades inesperada. Permite a su vez que cada unidad se destaque por si solo, al
reportar directamente sus resultados, en vez de hacerlo como parte de un inmenso conglomerado.
Muchas empresas exitosas están descentralizando sus operaciones – dividiendo sus grandes sedes corporativas. Sin embargo, pocas han logrado formar pequeños negocios autónomos e independientes. Estas pequeñas unidades deben administrase a sí mismas y asumir completa responsabilidad por sus propios destinos.
Las pequeñas unidades se deben formar entorno a sus habilidades centrales (core competencies) y al desarrollo de servicios agregados excepcionales. Es decir, concentrase en sus fortalezas y eliminar todos los elementos que no sean esenciales difícil de lograr en grandes empresas.
La competencia en una economía de mercado produce desperdicio – productos y servicios que fracaso que no llegan al mercado. Si supiéramos de antemano cuáles van a triunfar, no habría necesidad de competir, ni potencial para hacer grandes descubrimientos.
Las múltiples capas gerenciales, en su afán de evitar el desperdicio, logran no sólo evitar que se agreguen valor, sino en ocasiones pueden restar valor a las grandes empresas.
Actualmente nos encontramos en una era de gustos sofisticados. Aún así, ahora cuesta mucho menos emprender y desarrollar nuevos negocios. La vieja ventaja competitiva del “capital semilla” está disminuyendo y desaparecerá.
Al eliminar todos los estratos organizacionales – entre los que mantienen contacto con los clientes y la alta gerencia – las nuevas unidades pueden conocer más al cliente, ajustando los servicios y productos a sus necesidades.
La verdadera independencia de las pequeña unidades permite que las grandes organizaciones lidien con los desconocido, funcionando como un intermediario entre la corporación y el ambiente de negocios. También desata una energía creadora tremenda, ya que estas unidades pueden atacar al mercado desde varios ángulos.
Para Reflexionar:
“Para la mayoría de las empresas, la única ventaja competitiva sostenible proviene de ser más innovadores que la competencia” James Morse, Consultor